El poder del fanatismo: El caso Jonestown

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Es increíble ver como el fanatismo nos puede llevar a perder la conciencia. El 18 de noviembre de 1978 en las selvas de Guyana, más de  900 miembros de la secta “Templo del Pueblo”  mueren envenenados con cianuro. Un año antes,  el “predicador” Jim Jones junto a un gran número de estadounidenses se adentraron en estas tierras con el fin de crear lo que sería “el paraíso en la tierra”, una granja llamada Jonestown.

Resulta difícil creer cómo un grupo tan numeroso de personas es incitado al suicidio colectivo, pero según lo que narran algunos de los pocos sobrevivientes a esta tragedia es que Jones mediante constantes sermones paranoicos y falsos ataques lograba infundir miedo en las personas; eso sumado a las promesas de vivir en un mundo mejor, para lo cual la muerte solamente era considerada como un estado transitorio.

Este no ha sido el único caso de suicidios colectivos pero sí uno de los más conocidos; de hecho, éstos inspiraron a los creadores de Los Simpson a realizar un capítulo llamado “The Joy of Sect” ó “La Secta Simpson”, donde Homero y su familia tras un lavado de cerebro deciden pertenecer a la secta “los movimentarios”.

Lo que se deduce de esta situación es como a través del miedo se puede manipular a las masas. Ese miedo no solamente ha sido utilizado por falsos predicadores, también lo han aprovechado muchos políticos a lo largo de la historia. Y de repente se me viene a la mente el caso de Colombia, donde una secta muy numerosa llamada “los furibistas” ha sido manipulada y engañada, se les ha infundido el miedo usando como principal figura a “las far”, creándoles falsas promesas y lavándoles constantemente el cerebro haciéndoles pensar que sin  estos salvadores el país se iría a la perdición.

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